14/1/10

Adiós

Adiós a la casa nueva que estuve buscando durante interminables tardes y fines de semana, para asegurarnos de que cumplía con todos los requisitos adecuados. Probablemente nunca encontrare otra casa igual. Era mucho más que una casa: representaba el fin de una búsqueda, la consecución de una meta, un nuevo comienzo, el lugar adecuado para iniciar nuestra familia. Y ahora estoy otra vez al comienzo de todo. Tan alejada del lugar que tanto me costó conseguir. Por Dios estaba tan cansada de buscar y tan agradecida por haberla encontrado, y ahora lo he perdido todo.
Adiós al hogar que estábamos formando para nuestro futuro. Adiós a los tulipanes que plantamos el otoño pasado y que no veremos juntos la próxima primavera cuando les llegue el momento de florecer. Adiós a lo que teníamos pesado para el cuarto de los niños y los planes de reparar la vieja cuna para el bebe que nunca tuvimos.
Adiós a todo ese potencial que nuestro nuevo comienzo nos brindaría.
Adiós a la seguridad y la satisfacción que sentía por ser “Tu compañera”, un papel muy preciso en el que sabía lo que se esperaba de mi.
Adiós.
Deseaba con tanta desesperación despedirme. Liberarme de ti. Sacarte rápida y completamente de mi vida como tu hiciste conmigo . ¿A que me estoy aferrando?
Promesas
Las buenas promesas de antes: “tan pronto como nos”
Graduemos….
Viajemos…
Trabajemos…
Vallamos de luna de miel…
Juntemos dinero…
Que gracioso, cambiaron a promesas de “Tan pronto como Yo”
Te ame porque tú eras la mitad de un amor que yo necesitaba desesperadamente para sentirme completa, porque tú eras el futuro padre de nuestra familia, porque yo necesitaba alguien a quien cuidar, querer, proteger, me hacías sentir necesaria.
Me parece que ya he dicho adiós de más formas que las que hubiera creído posibles. Hace tiempo que te fuiste. En cierta manera yo estoy aquí todavía; aquí nada más y en ninguna parte, ni siquiera en la sentencia final, se dice que ahora soy únicamente la mitad de una persona, con solo la mitad de los propósitos y del valor que alguna vez tuve. No estoy tratando de decir adiós a mi autoestima o a mi dignidad personal. Realmente no he perdido eso, mas bien, intento decir adiós a mi necesidad de contar con tu sello de credibilidad en esos sentimientos para hacerlos validos.
Los últimos adioses son los positivos, pues son adioses a los negativos.
Adiós a los sentimientos de esclavitud, adiós a tus pequeños y mínimos desagrados.
Adiós a tu falta de conducción y
a tu falta de creatividad y
a tu falta de apreciación y
a tu falta de sensibilidad.
Adiós a tu indecisión y
a tus emociones tiesas y marchitas y
a tu escaso sentido del humor.
Adiós a avergonzarme por sentir enojo y manifestarlo,
a sentirme mal por ser ridícula
a sentirme culpable por saber la respuesta y tu no.
Adiós…

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